domingo, 26 de mayo de 2013

¿Realmente se van las personas?


    Nunca he dudado del poder de la oración; pero entonces ¿por qué a veces cuando pedimos a Dios la sanación de algún enfermo sucede lo contrario?
   No dudemos que Dios es todo sabiduría y amor, que sabe lo que hace y sus tiempos no son los tiempos de nosotros.
   Creo que existen almas muy buenas que vienen a sacrificarse para darnos algún aprendizaje. Almas que vienen a ésta vida a tener las peores experiencias y a dar amor sin límites a pesar de su dolor.
   ¿Cuántas veces pedimos y oramos para que éstas personas sanen y ya no sufran?       Dios es tan grande que por supuesto que está al pendiente de nuestra oración y nos escucha; es entonces cuando decide tomar a ese ser dolido y atormentado y darle el regalo del descanso y la liberación.
   Es muy doloroso perder a un ser querido, muy frustrante verlo partir después de que rezamos noches enteras por su salud y su bienestar. En éste punto es donde debemos entender que su sanación fue esa, irse a los brazos de Dios; por supuesto que lo ayudamos y lo sanamos con nuestro amor y nuestras oraciones.
¿Qué hacer para que su tormento y su dolor no hayan sido en vano? APRENDER y asimilar lo que vino a enseñarnos; es la manera de mantener viva a esa persona que tanto quisimos mientras estuvo vivo en un cuerpo físico. Preguntarse: ¿Qué estoy aprendiendo con su partida? ¿Qué vino a enseñarme en ésta vida para que yo haga o deje de hacer?
   De este modo agradezcamos el haber tenido el honor de convivir con la persona que se fue y como un homenaje reflexionemos que cambios tenemos que hacer en nuestras vidas para ser mejores.
  
   Lo mismo pasa con las relaciones, no hay que aferrarse a algo que no está destinado a ser; hay que tomar las lecciones que esa persona dejó en su paso por nuestras vidas y despedirla con amor y bendiciones.
   TODO absolutamente todo es un aprendizaje y hay que agradecerlo.
@terelagos