viernes, 15 de junio de 2012

LEALTAD




   Alguna vez me pregunté porqué cierta persona cercana a mi no había hecho más de lo que su potencial como profesionista ameritaba. El hombre a quien me refiero y al que llamaré Pedro, era preparado, carismático; muy inteligente, pero sobre todo buen amigo. Por ser un estudiante destacado, fue invitado por un maestro de la universidad a unirse a su equipo de trabajo en una secretaría de estado y siguió su carrera en ascenso como servidor público hasta que junto con su último jefe se quedó sin trabajo.
   A Pedro le ofrecieron quedarse en el puesto que ocupaba, pues en verdad era brillante, pero rechazó la oferta pues su jefe le prometió que algo mejor encontrarían juntos y de "mientras" montaron un despacho de abogados. Pasaron los años y su "amigo-patrón" nunca le consiguió otro trabajo, pero en cambio quedaba bien con otros de sus subordinados  recomendándolos con sus múltiples contactos.
   Me dolió ver a mi amigo pasar la plenitud de su vida a la espera de algo mejor, tanto económico como profesionalmente, por creer ciegamente en alguien que no valoró lo más importante que en mi percepción puede brindar un ser humano: la LEALTAD. Aunque me consta que Pedro no se arrepiente de las acciones que su buen juicio y corazón lo obligaron a tomar, creo que siempre le quedará la cicatriz que deja el desencanto de comprobar que no todos manejamos los mismos valores.
   Independientemente de las diferentes acepciones que nos puedan dar los diccionarios sobre el término lealtad, lo que yo detecté gracias a éste increíble ser humano,  es que es una virtud intangible que no se adquiere, se nace con ella. Es sostener un compromiso de confianza y confidencialidad con quien nos abre las puertas o nos ayudó en algún momento de necesidad o debilidad, siéndolo no por conveniencia sino por convicción. 
Se puede estar o no de acuerdo con alguien, acabarse la amistad o la convivencia; inclusive terminar de enemigos pero jamás traicionar la confianza que un día alguien depositó en nosotros. 
   Una persona que es leal a sí mismo y a los demás, puede desarrollar muchos otros valores y virtudes, más alguien que no tuvo el privilegio de nacer con esa buena estrella nunca será de fiar.

Tere Lagos.

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