domingo, 24 de julio de 2016

ADIÓS

Parece que fue ayer cuando acomodé un crucifijo en tus manos heladas, un beso de despedida en tu frente.

Treinta días de recordarte con amor y gratitud, pensando que todavía estás ahi, tejiendo o leyendo; pensando si te va a gustar esa blusa que vi en el aparador para ti... Creyendo que todavía hay tiempo.

Treinta días anestesiando mi dolor, distrayéndome con trabajo, vacaciones, amigos, internet, fingiendo que no pasó nada, que mi vida seguía igual; pero esta noche la tristeza que tanto traté de evitar está presente en mi alma, tengo el corazón roto con tu ausencia, dejaste un vacío profundo como un abismo.

En este tiempo te he soñado dos veces, la primera, junto a un puente donde caían pétalos de rosas de todos colores en un atardecer cálido y brillante; no te atrevías a cruzarlo y cuando desperté hice una oración para ti mandándote luz y amor incondicional.

Los dias siguieron, te soñé otra noche del brazo de mi abuelita Aurora, las dos sonrientes tomadas del brazo en su jardín, no había nadie más, cuando venían hacia mi, sus figuras se desvanecieron y me desperté con la idea de que quizá estuvieran atrapadas en algún plano de existencia y no hubieran llegado a su destino. Volví a hacer oración por ustedes y me quedé tranquila.

Ahora se que están donde deben estar, en la luz, en el amor, en la felicidad absoluta; es lo menos que merecen mujeres como ustedes, amorosas y entregadas.

Mi abuela, pero mas que nada fuiste amiga y confidente, siempre apoyánome en todo, sin juzgar, acónsejando con el amor mas puro y desinteresado.

A pesar de que tuve la oportunidad de estar cerca de ti, siempre quedan cosas por decir, por hacer, nada es suficiente y hay momentos en que surge la culpa; perdón si en algo te fallé hoy solo quería que sepas que agradezco a la vida por ser tu nieta y por darme a la madre que me diste, un placer haberte conocido Mamá Toya y en este momento te extraño mas que nunca... @terelagos